Atención no deseada

Las mujeres, cubanas y extranjeras, y, con menor asiduidad, también los hombres extranjeros, pueden ser objeto de proposiciones no deseadas, que incluyen piropos. Los hombres jóvenes son menos propensos que los mayores a hacer este tipo de insinuaciones, y recientes campañas públicas han llamado la atención sobre el acoso en las calles, que se considera un problema social. No obstante, si alguien se encuentra en esta situación, lo mejor es que la ignore.

En los últimos años, la exhibición pública de la sexualidad en La Habana se ha convertido en algo más común, que va desde besuqueos entre parejas hasta, de manera esporádica, la masturbación pública. La raíz de este fenómeno es compleja y múltiple, aunque se considera algo más desagradable que peligroso. Los cubanos suelen reaccionar con humor ante ejemplos de comportamiento sexual en público, aunque la respuesta más efectiva es simplemente evitarlos e ignorarlos.

Cualquier acto o comportamiento que se considere amenazador debe ser reportado inmediatamente. Aún así, las violaciones y las agresiones sexuales son poco frecuentes, y los cubanos conocen las consecuencias derivadas de agredir físicamente a un extranjero. En resumen, las estudiantes deberán abordar el viajar a Cuba con la misma precaución que a cualquier otro centro urbano importante.

Los prejuicios y la discriminación

De igual manera, los prejuicios y la discriminación por etnia, raza u orientación sexual son comunes en Cuba, especialmente en la vida diaria y en la calle, donde los comentarios y la identidad basada en los rasgos físicos -negro, rubia, chino, gorda, etc.- son frecuentes. El discurso y la terminología sobre raza, género y orientación sexual son muy diferentes a los de Estados Unidos, y algunos estudiantes de semestres anteriores los han considerado discriminatorios. En los últimos años ha habido una creciente sensibilización sobre estas cuestiones, y varias instituciones académicas, estatales y civiles las han abordado. El programa presentará a los estudiantes algunos de estos temas, facilitará el debate y la toma de conciencia sobre ellos, y hará todo lo posible para que la experiencia de aprendizaje sea segura. Sin embargo, los alumnos deberán estar preparados para enfrentarse a discursos y prácticas relacionadas con el género, la raza y la orientación sexual muy diferentes de las que están acostumbrados. Entender y lidiar con estos temas puede ser un reto, pero también una experiencia útil.